Cuando hayas concluido la lectura de esta entrega, los colaboradores de Imaginería habrán logrado un extraordinario desplazamiento en tu manera de percibir el ciertamente inagotable mundo de la representación escénica con muñecos. Entonces una función de títeres será una ocasión de maravilla mucho más allá de lo que hasta hoy ha sido para ti. Las marionetas invadirán tu experiencia vital, y habrán de constituirse en motivo de reflexión, asombro, miedo y reconsideración de la capacidad del hombre para potencializar el papel del arte hasta unos límites difíciles de concebirir. Bienvenido, lector privilegiado, a este universo de significaciones antropológicas, síquicas, éticas, estéticas y políticas donde la hechicería no es uno de sus menos temibles ingredientes.
Stanislas Valois Aragón
El sexo de las marionetas
Funciones del cuerpo, secretos del arte
No se trata de una moda comparable a la de las muñecas modernas provistas, entre sus piernas, de un abultamiento o de una pequeña cavidad, cubierta de largos rizos o de una brocha llamada viril. Las marionetas, en la mayoría de las culturas pertenecen al gremio de las mujeres, al gremio de los hombres, al gremio de los demonios o al gremio de los espíritus. Si estos dos últimos gremios pueden ser diferenciales sexualmente, su condición continúa siendo sin embargo la de ser bisexuados, o incluso de cambiar de sexo conforme al carácter de la metamorfosis o de la funcion a desempeñar.
Si el sexo de las marionetas tradicionales es todavía fácil de estudiar, gracias a la morfología del objeto antropomorfo, gracias a sus atributos mágicos y al repertorio así como a la técnica de manipulacion, no sucede igual con ciertas marionetas contemporáneas que han perdido su carga espiritual o simbólica y que , por ello, se ven reducidas a portadoras de palabras, verdaderos pequeños dictáfonos con apariencia de caricaturas humanas. Dicho esto, no procede en modo alguno incoar el proceso de las experiencias contemporáneas , que son reflejo de las preocupaciones de los hombres de hoy, y de las cuales algunas alcanzan resultados sorprendentes en el plano de la eficacia también como en el de la estética.
Revelándose imposible un estudio sistemático, algunos ejemplos entre sacados de diferentes culturas han arrojado luces sobre la importancia de la morfología de las marionetas, asi como algunas veces sobre la historia de su evolución, de su convalencia, su declinación y su muerte.
Sexo y grafismos mágicos en Birmania
En Birmania, el cuerpo de madera de las marionetas de hilos llamadas Yoke Tai Tabin posee un sexo esculpido en forma precisa y detallada. El falo se presenta colocado sobre la doble masa de los testículos. Forma una protuberancia que supera, en espesor, el cuerpo de la marioneta. Como el busto debe ser tallado en un solo bloque, la ejecución de esta protuberancia a realizar obliga al elaborador de marionetas a elegir su pieza en función de la realización, pero también de la solidez del elemento sexual.
Las marionetas femeninas poseen también una escultura colocada en el busto. Se trata de una suerte de medallón oval en relieve, de un grosor aproximado de un centímetro representando los labios mayores, los labios menores y el clítoris. Este medallón nunca es tallado. En compensación, los personajes femeninos tanto como los masculinos poseen un orificio anal. Siempre es posible determinar que este orificio está ubicado allí porque el busto de las marionetas es hueco, y porque los hilos de brazos y piernas pueden atravesarla, salir a la altura de la doble argolla del cuello y venirse a enganchar a la cruz de control. El orificio anal desempeñará pues así la función de un mecanismo cómodo en la construcción y la ligereza de la marioneta. Esto resulta válido cuando el orificio es suficientemente grande para que el ejecutor pueda sostener el busto al pasar un dedo o una herramienta a trvés del agujero. Sin embargo, la mayoría de las veces, se trata de un orificio que mide menos de medio centímetro de diámetro. Es preciso pues ver la clara representación de un ano.
En ningún otro caso como en este de las marionetas, la iconografía birmana representa el sexo. El fenómeno se da por consiguiente para indicar cómo corresponde no tanto al dominio de la representación como al de la transgresión. El hecho de que represente un ano que no tendrá valor alguno en el carácter de la marioneta vuelve a evocar los actos humanos y a intentar reproducirlos fielmente gracias a sus virtudes catárquicas.
El propósito es no sólo conferir rasgos mórfologicos humanos a la marioneta, sino también sus funciones simbólicas. El elaborador de marionetas se libra a un verdadero acto de transmisión de fuerzas vitales. Su funcion tan particular no está limitada sólo a esculpir el sexo. La determinación está orientada a esculpir sentidos a las entidades femeninas y caracteres inscritos en el pecho, las nalgas, las caderas y los muslos a cada grupo de marionetas.Estas inscripciones hechas al pincel(con tinta vegetal roja o negra) sobre la base blanca o rosa salmón que cubre la escultura, contribuyen tanto como el aparato genital a sexualizar la marioneta.
Las mismas expresan su nombre y el de su parentela , la fecha y el lugar de su nacimiento, las circunstancias de su creación( por ejemplo, para reemplazar, en el teatro de tal exhibidor en tal ciudad, una marioneta destruida, quemada o perdida). El nombre del elaborador de la marioneta, igual que el del director del teatro a que está destinada. Además las fórmulas mágicas protegen su cuerpo, su vestimenta y sus poderes.
Las marionetas de Yoke Tai Tabin, antes de constituirse en el siglo XVII como difusoras de la enseñanza religiosa mediante cuentos de las vidas de Buda, tenían la virtud de sanar. Las fórmulas a menudo incomprensibles para los operadores contemporáneos que continúan la tradición, son sin embargo reproducidas y veneradas.
Antes de ser vestidas, las marionetas son objeto de una ceremonia que puede considerarse como un verdadero acto sexual entre el director del teatro y su herramienta. En efecto, el pudor extremo de los birmanos hace que en el teatro no se establezca ningún tipo de contacto entre actores como entre marionetas.
Las escenas de amor de las marionetas no se llevan a cabo más que entre dos con algún distanciamiento entre sus cuerpos.
La vida cotidiana de los birmanos es un modelo de continencia. Incluso en el hogar, se toma el baño con el biombo en torno al cuerpo. La prenda de vestir consistiendo en un largo cilindro tejido, él o la que hace las abluciones lo hace deslizar de la espalda a las rodillas sin desatarlo del todo jamás. Así, para el marionetista, el hecho de descubrir la desnudez de la marioneta que será su criatura y vestirla de seda o mirar a alguien vestirla, representa a la vez una suerte de tabú social y un privilegio tan singular, que no se hará de nuevo nunca a la misma marioneta.
Mientras que la vestimenta es deslustrada o en jirones, una nueva capa de vestido es superpuesta a la anterior, pero en ningún caso, los primeros hábitos son levantados del cuerpo. Esto, ya que siendo hombres los marionetistas, las ceremonias de apropiación que atañen a las marionetas femeninas siguen siendo muy delicadas. Actualmente el tabú pierde su fuerza, ya que en ocasiones en una troupe de Yoke Tai Tabin se involucran mujeres que ejercen el oficio de marionetistas o cantoras. El vestuario de una nueva marioneta les es confiado en presencia del director de teatro, pero éste no tocará mas el cuerpo de la muñeca.
En este mismo teatro de Yoke Tai Tabin existe un personaje asaz misterioso, llamado él (o la ) Nahgado.
Este personaje,escultura de cruz manual,es en cierto modo el timón y la herramienta de maniobra de la marioneta Zau-Yiu el mago.El (o la)Nahgado,jefe de los Nats (espíritus animistas incorporados en el culto budista), está representado bajo la forma de un travesti seductor y malévolo.
Antes de cada fiesta, antes de cada espectáculo, antes incluso de cada acto de la vida cotidiana, conviene atraerse la gracia y favor de los Nats, que pueden mostrarse muy susceptibles. Así,ninguna representación de teatro de marionetas dará comienzo sin una ofrenda de incienso, de flores, de poemas, de música y de danza al Nahgado. Mide una docena de centímetros de estatura, mientras que el de las otras marionetas oscila entre treinta y cuarenta y cinco centímetros.Está desnudo,y el operador principal (frecuentemente el director del teatro) se ve obligado a sujetarlo directamente con la mano para impulsar el movimiento del personaje del mago hacia arriba. El cuerpo de la minúscula escultura consta de un par de pequeños senos, un hueco funcional en los riñones y un pene. Casi siempre es el primer objeto a accionar, dado que su función es la de "amamantar" a las otras marionetas. Al tiempo madre nutricia e instigador del saber mágico, representa una fuerza temible que el exhibidor se apropia mientras crea los efectos.
En el repertorio casi sagrado del Yoke Tai Tabin, es él quien interviene antes de la destrucción del mundo(que es creado en seguida nuevamente elemento por elemento).
Es debido a esto que las fórmulas de protección apropiadas unidas a los cantos especiales, son tambien pronunciadas antes del estreno de una obra representada.
Hoy da la sensación de que el personaje no fuera a reaparecer y que las piezas de Yoke Tai Tabin le hicieran intervenir cada vez menos.
Otro signo de los tiempos: Las marionetas femeninas que antes eran colocadas(fuera de los momentos de presentación) en cajas distintas de las que albergan a las marionetas masculinas, son frecuentemente mezcladas con las otras.
En Tailandia ni sexo ni piernas
En Tailandia, las marionetas Hun Krabok conformadas por una cabeza de madera admirablemente esculpida y pintada, provistas de un busto independiente y brazos articulados, están,en la mayoría de los casos, desprovistas de piernas.
Son animadas por una varita de bambú con un segmento de dos centímetros que prolonga el cuello y sale al extremo inferior de la pelvis. Esta varita es sostenida por la mano izquierda del marionetista. Dos varitas de bambú mucho más delgadas,fijadas a la base de las manos esculpidas, con un movimiento de vaivén de olas, son mantenidas por la mano derecha del marionetista. Mientras la mano izquierda imprime los desplazamientos, los giros de la cabeza de derecha a izquierda así como los saltos, la mano derecha hace girar el o los brazos y gracias a la línea en escultura de los dedos, impulsa a la marioneta, que habla alcompás de la danza.
La mano del marionetista que toca la parte inferior del busto, en el lugar del sexo de las muñecas machos y hembras, está siempre cubierto bajo un trozo de tela o de fibra de palma. Este gesto de protección y de pudor que el marionetista efectúa muy discretamente y no revela sino en muy raras ocasiones, como si fuera sorprendido en falta, no es generalmente advertido por el público. Las marionetas de Hun Krabok no exhiben sin embargo ninguna representación gráfica o en relieve del sexo, pero es posible que en un tiempo ya remoto, estas figurillas votivas ligadas a la vida de los templos budistas haya poseído un sexo.
Coitos violentos de las marionetas africanas
Louis-Vincent Thomas explora en sus obras las funciones de las marionetas sexuadas en varias regiones de Africa y ubica a menudo la marioneta en el origen del tetro de ciertas culturas africanas.
"El extraño pariente de la muerte y el sexo es un hecho bien conocido..."
El rito funerario africano se parece a un espectáculo y particularmente al de las marionetas.
Así, en Mali, entre los bozos, Faro, una divinad al desplazarse siguiendo una línea quebrada símbolo del agua que fluye, sinónimo de la fertilidad,hace llamar a la muerte. Al igual que ella, Muso Korini, provista de un generoso pecho en madera, belleza sideral, encadena a sus amantes en el fondo del agua para los coitos soberbios pero mortíferos..."
Las marionetas femeninas bambaras de la región de Segu(Mali) presentan dos o tres pares de senos superpuestos. Raramente poseen un elemento corporal debajo de la cintura. En efecto, están destinadas a ser transportadas y paseadas por los caminos y ante a cada habitación.Forman parte de un teatro procesional.Sin embargo las más grandes entre ellas están provistas de piernas articuladas, de caderas y de un platillo. Estas presentan una abertura vaginal profunda, pero el sexo se disimula la mayoría de las veces bajo largas faldas de batik de algodón que vuelan al menor movimiento.
Implicadas en el juego litúrgico-simbólico de la misa de muerto seguida de la resurrección,conceden la fecundidad a la tierra y a los hombres. Ante su vista, la la revelación de sus poderes llega a ser tan fuerte que las marionetas no permiten más de un día de operación al año. El resto del tiempo, permanecen en una caja de arcilla herméticamente cerrada quebrada a golpes de azadón al momento de la ceremonia.
En Gabón, entre los mitsogos y entre los bakotas, las estatuas-marionetas de Byeiri( culto iniciático) superan a los relicarios conservando los huesos y sobre todo los casquetes craneanos de los ancestros. Las entidades masculinas presentan un vientre prolongado en un pene; las entidades femeninas exhiben a veces un espejo en el sitio del sexo. Un segundo que puede cubrir el ombligo y un tercero ubicado en medio de la frente. Estas marionetas dedicadas a la iniciación o al culto de los ancestros son tenidas por los neófitos,ebrios del brebaje alucinógeno llamado iboga , por criaturas temibles.
En Nigeria, entre los Tiv, las marionetas Kwag-Hir con un curioso manejo sobre una caja(al interior de la cual se oculta el manipulador)son sexuadas pero vestidas.
Únicamente las marionetas machos, en ocasión de los funerales, muestran ostensiblemente un sexo articulado que el marionetista disimulado acciona con ayuda de una delgada varilla metálica.Estos personajes pueden representar fetiches,gendarmes y policías de la capital centralista y represiva ,0 soldados ingleses. En el transcurso de una pantomima erótica y sacrílega, precisa representar el sexo de la muerte. El falo de la marioneta salta sobre todo orificio que se ofrezca en la danza:vagina, ano, jeta de animal de madera y rafia o mandíbulas abiertas de una máscara.
Un sexo para reír y combatir
En los teatros de sombras de Turquía, de Grecia, de Siria, de Egipto y de Túnez, la pieza de cuero que representa el sexo sobrepasa todo el busto en tamaño.
Karakoz,Karaguiosis,Karayoz se propulsa mientras danza en la pantalla blanca, precedido de un pene cuya forma tiene tanto de minarete como de espada. Su falo moreno y rojo traspasa al invasor del sultán, o bien se pone al servicio de los bandidos de caminos principales siempre que se trate de tomar los bienes robados y de redistribuirlos entre la gente del pueblo desfavorecido.
Dibuja grafismos de puntos y molinetes, y en ocasiones se desplaza en la pantalla en amplios círculos que arrastran lo mismo a su propietario que a sus pillos camaradas o a soldados del honor perdido.
El sexo del personaje se convierte dado el caso en su pareja:los dos se ponen a conversar como bromistas compadres para dar el mejor medio de entrar en un haman el día de las mujeres, o cómo deslizarse en la alcoba de una princesa que se despertará , inflada de importancia por un seductor, sin que pare de contarle a su institutor.
Esto da lugar a los chistes más zumbones, no faltando el tema escatológico, social o político. Es a causa de las opiniones proferidas por su sexo que Karakoz ha hecho prohibir a la ciudad a todos los personajes de su teatro, muchas reposiciones en Siria. En Túnez, al momento de la colonización francesa, el sexo del pequeño personaje de cartón ha reivindicado de tal manera la libertad de costumbres, libertad de expresión y de acción, que el teatro ha buenamente desaparecido, prohibido por los franceses.
Criticón, pornográfico y subersivo el sexo de Karakoz o Karayoz firma su sentencia de muerte.¿Fueron entonces los ancestros de los sirios, de los turcos, de los egipcios, de los griegos y de los tunesinos menos pudibundos que los sensores de principios de este siglo? Es efectivamente en esta época que el brazo-falo de la pequeña sombra burlona ha sido considerada como un objeto enemigo,indeseable y peligroso.
En India, en Andara Pradesh, se encuentra un teatro de sombras gigantes:el Tholu Bomalata, conformado por un centenar de figurillas de cuero de vaca o de cabra delicadamente cortados,coloreados y articulados, de dimensión casi humana, exhibe entre sus personajes caracteres particulares marcadamente sexuados. Estas sombras pertenecen al gremio de bufones y al gremio de clowns: los que llenan los intermedios intercalando los cantos de las grandes epopeyas del Ramayana y del Mahabarata. Su papel es hacer reír y dar noticia de la vida de los pueblos y de las actividades cotidianas de la región. Las figurillas de bufones, de clownes, clownesas y de prostitutas cómicas ofrecen a la vez una imagen figurativa y detallada del sexo masculino y del sexo femenino. Lo que los caracteriza además como personas "vulgares" y cómicos, es un grifo de pelos de vaca o de cabra pegados encima de la cabeza.
Los exhibidores hindúes buscan con esto señalar la diferencia entre las categorías de personajes. Mas aún en los fardos de los artistas trashumantes , siempre son colocados ,envueltos y transportados por separado. Estos caracteres no comprometen jamás el rol sagrado y propiciatorio de las figuras del Ramayana y Mahabarata. Intercambiables , cumplen en todas las piezas las funciones de esparcimiento y de información. Si en nuestros días, el teatro de sombras de Tholu Bomalata se hace cada vez más escaso , con mucha mayor razón las figurillas eróticas que soportando una sensura debida sobre todo a la influencia del cine y los folletines moralistas de la televisión, tienden a desaparecer totalmente.
La pérdida de lo sagrado
A comienzos de siglo, Georges Bataille, André Breton, Tristan Tzara se reunían casi semanalmente en un cabaret de las afueras de París, para asistir a sesiones de teatro de sombras,efectuadas merced a figurillas de papel recortado o incluso siluetas metálicas colocadas sobre rieles.Los personajes de reyes, de tiranos, de harpías ninfómanas o de princesas violadas se asemejan mucho a las creaciones de Jarry. Estaban no sólo provistas de sexo, sino que se entregaban en público a escenas sadomasoquistas de perforaciones, mutilaciones, desmembramiento de las partes genitales y otras, sobre textos satíricos y burlescos, todo en una visión en blanco y negro. La violencia y crueldad contenidas en este teatro se convertía en alimento de los intelectuales, clientes del cabaret, pero también de un público más simple. Constituía una suerte de válvula de escape a todas las desviaciones de los muchachos incorregibles y de la burguesía de la época.
No es seguro que este teatro de sombras no haya influenciado a Bataille en obras como Les larmes d'Eros. Una vez representadas por las figurillas monocromas, las torturas sexuales perdían de golpe su carga obsesiva.
Robert Anton, ese mago americano desaparecido tan pronto, desnudaba lentamente una minúscula muñeca plantada en la punta de su índice. Renovaba así la escena inolvidable de la película de Vidor,King Kong. La carga erótica no era sino más fuerte.
Michael Meschke, en sus tres curiosos Ubú suecos, pieza constituída por una mezcla de actores, figurillas silueteadas en madera, y marionetas de cinta, pone en escena un actor que ensarta una varilla del tamaño de una aguja de tricot en el ano de la marioneta Madre Ubú para matarla. Aqui sin embargo, burla, brutalidad y crueldad se juntan , caracterizando con una agudeza que nunca atenta contra la obra de Jarry.
De este modo, en las diferentes culturas evocadas( y en muchas otras) el sexo de las marionetas posee funciones que rebasan la simple satisfacción del solaz de órden erótico.
Casi siempre, la representación de las partes genitales permanece ligada a la evocación más o menos explícita de la deconstrucción y de la muerte. El sexo de las marionetas es un sobreviviente de lo religioso, actúa en el dominio de la magia o en el del culto.
Constituye para la sociedad que asiste al teatro de marionetas o al teatro de sombras una verdadera catarsis, en un terreno sumamente definido.
Si la mayoría de las naciones industrializadas titubean hoy en representar el sexo de las marionetas, no es solamente porque se hayan hecho mucho más puritanas que las sociedades arcaicas basadas en el desarrollo agrario y el contacto con la naturaleza y sus fuerzas vitales; es también debido a que ellas pierden cada vez más el sentido de lo sagrado.
Françoise Gründ, El sexo de las marionetas
Traducción: Stanislas Valois Aragón
Quijote,Capítulo XXVI
DONDE SE PROSIGUE LA GACIOSA AVENTURA DEL TITIRITERO, CON OTRAS COSAS EN VERDAD HARTO BUENAS
Callaron todos, tirios y troyanos;quiero decir, pendientes estaban todos los que el retablo miraban de la boca del declarador de sus maravillas, cuando se oyeron sonar en el ratablo cantidad de atabales y trompetas, y dispararse mucha artillería, cuyo rumor pasó en tiempo breve,y luego alzó la voz el muchacho, y dijo: -Esta verdadera historia que aquí a vuesas mercedes se representa es sacada al pie de la letra de las crónicas francesas y de los romances españoles que andan en boca de las gentes, y de los muchachos, por esas calles. Trata de la libertad que dio el señor don Gaiferos a su esposa Melisendra, que estaba cautiva en España, en poder de los moros,en la ciudad de Sansueña, que así se llamaba entonces la que hoy se llama Zaragoza; y vean vuesas mercedes allí cómo está jugando a las tablas don Gaiferos,según aquello que se canta: "Jugando está a las tablas don Gaiferos, que ya de Melisendra está olvidado." Y aquel personaje que allí asoma con corona en la cabeza y cetro en las manos es el emperador Carlomagno, padre putativo de la tal Melisendra, el cual, mohíno de ver el ocio y descuido de su yerno, le sale a reñir; y adviertan con la vehemencia y ahínco que le riñe, que no parece sino que le quiere dar con el cetro media docena de coscorrones, y aun hay autores que dicen que se los dio, y muy bien dados; y después de haberle dicho muchas cosas acerca del peligro que corría su honra en no procurar la libertad de su esposa,dicen que le dijo: "Harto os he dicho:miradlo." Miren vuesas mercedes también cómo el emperador vuelve las espaldas y deja despechado a don Gaiferos, el cual ya ven cómo arroja, impaciente de la cólera, lejos de sí el tablero y las tablas, y pide aprisa las armas, y a don Roldán, su primo, pide prestada su espada Durindana, y cómo don Roldán no se la quiere prestar, ofreciéndole su compañía en la difícil empresa en que se pone; pero el valeroso enojado no lo quiere aceptar; antes dice que él solo es bastante para sacar a su esposa, si bien estuviese metida en el más hondo centro de la tierra; y con esto, se entra a armar, para ponerse luego en camino. Vuelvan vuesas mercedes los ojos a aquella torre que allí parece, que se presupone que es una de las torres del alcázar de Zaragoza, que ahora llaman la Aljafería; y aquella dama que en aquel balcón parece, vestida a lo moro es la sin par Melisendra, que desde allí muchas veces se ponía a mirar el camino de Francia, y puesta la imaginacion en París y en su esposo, se consolaba en su cautiverio. Miren también un nuevo caso que ahora sucede, quizá no visto jamás. ¿No ven aquel moro que callandico y pasito a paso, puesto el dedo en la boca, se llega por las espaldas de Melisendra? Pues miren cómo la da un beso en mitad de los labios, y la prisa que ella se da a escupir, limpiárselos con la blanca manga de su camisa, y cómo se lamenta, y se arranca de pesar sus hermosos cabellos, como si ellos tuvieran la culpa del maleficio. Miren también cómo aquel grave moro que está en aquellos corredores es el rey Marsilio de Sansueña; el cual , por haber visto la insolencia del moro, puesto que era un pariente y gran privado suyo, le mandó luego prender, y que le den doscientos azotes, llevándole por las calles acostumbrada de la ciudad,
"Con chilladores delante
y envaramiento detrás";
y veis aquí donde salen a ejecutar la sentencia, aun bien apenas no habiendo sido puesta en ejecución la culpa;porque entre moros no hay "traslado a la parte", "a prueba y estése", como entre nosotros.
-Niño, niño- dijo con voz alta a esta sazón Don Quijote-, seguid vuestra historia línea recta, y no os metáis en las curvas o transversales; que para sacar una verdad en limpio menester son muchas pruebas y repruebas.
Tambíén dijo maese Pedro desde dentro:
-Muchacho, no te metas en dibujos, sino haz lo que ese señor te manda, que será lo más acertado; sigue tu canto llano, y no te metas en contrapuntos, que se suelen quebrar de sutiles.
-Yo lo haré así- respondió el muchacho, y prosiguió, diciendo- :Esta figura que aquí parece a caballo, cubierta con una capa gascona, es la misma de don Gaiferos;aquí su esposa,ya vengada del atrevimiento del enamorado moro,con mejor y más sosegado semblante,se ha puesto a los miradores de la torre,y habla con su esposo,creyendo que es algún pasajero con quien pasó todas aquellas razones y coloquios de aquel romance que dicen:
"Cabellero,si a Francia ides,
por Gaiferos preguntad";
las cuales no digo yo ahora,porque de la prolijidad se suele engendrar el fastidio; basta con ver cómo don Gaiferos se descubre, y que por los ademanes alegres que Melisendra hace se nos da a entender que ella le ha conocido, y más ahora que vemos se descuelga del balcón, para ponerse en las ancas del caballo de su buen esposo. Mas, ¡ay, sin ventura!, que se le ha asido una punta del faldellín de uno de los hierros del balcón, y está pendiente en el aire, sin poder llegar al suelo. Pero veis cómo el piadoso cielo socorre en las mayores necesidades, pues llega don Gaiferos, y sin mirar si se rasga o no el rico faldellín, ase de ella, y mal de su grado la hace bajar al suelo, y luego, de un brinco, la pone sobre las ancas de su caballo, a horcajadas como hombre, y la manda que se tenga fuertemente y le eche los brazos por las espaldas, de modo que los cruce en el pecho, porque no se caiga, a causa que no estaba la señora Melisendra acostumbrada a semejantes caballerías. Veis también cómo los relinchos del caballo dan señales que va contento con la valiente y hermosa carga que lleva en su señor y en su señora. Veis cómo vuelven las espaldas y salen de la ciudad, y alegres y regocijados toman de París la vía.Vais en paz, ¡oh, sin par de verdaderos amantes! ¡Lleguéis a salvamento a vuestra deseada patria, sin que la fortuna ponga estorbo en vuestro feliz viaje! ¡Los ojos de vuestros amigos y parientes os vean gozar en paz tranquila los días- que los de Nestor sean- que os quedan de la vida!
Aquí alzó la voz otra vez maese Pedro, y dijo:
-Llaneza, muchacho; no te encumbres, que toda afectación es mala.
No respondió nada el intérprete;antes prosiguió, diciendo:
-No faltaron algunos ociosos ojos, que lo suelen ver todo,q ue no viesen la bajada y la subida de Melisendra, de quien dieron noticia al rey Marsilio, el cual mandó luego tocar al arma; y miren con qué prisa, que ya la ciudad se hunde con el son de las campanas, que en todas las torres de las mezquitas suenan.
-¡Eso,no!-dijo a esta sazón Don Quijote-. En esto de las campanas anda muy impropio maese Pedro, porque entre moros no se usan campanas, sino atabales, y un género de dulzainas que parecen nuestras chirimías;y esto de sonar campanas en Sensueña sin duda que es un gran disparate.
Lo cual oído por maese Pedro,cesó el tocar,y dijo:
-No mire vuesa merced en niñerías, señor Don Quijote,ni quiera llevar las cosas tan por el cabo, que no se le halle. ¿No se representan por ahí, casi de ordinario, mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates, y, con todo eso,c orren felicísimamente su carrera y se escuchan no sólo con aplauso, sino con admiración y todo? Prosigue, muchacho y deja decir; que como yo llene mi talego, siquiera represente más impropiedades que tiene átomos el sol.
-Así es la verdad- replicó Don Quijote.
Y el muchacho dijo:
-Miren cuánta y cuán lucida caballería sale de la ciudad en seguimiento de los dos católicos amantes;cuántas trompetas que suenan,cuántas dulzainas que tocan y cuántos atabales y tambores que retumban. Témome que los han de alcanzar, y los han de volver atados a la cola de su mismo caballo,que sería un horrendo espectáculo.
Viendo y oyendo, pues, tanta morisma y tanto estruendo Don Quijote, parecióle bien dar ayuda a los que huían, y levantándose en pie, en voz alta dijo:
-No consentiré yo que en mis días y en mi presencia se le haga superchería a tan famoso caballero y a tan atrevido enamorado como don Gaiferos. ¡Deteneos,mal nacida canalla; no le sigáis ni persigáis; si no, conmigo sois en batalla!
Y diciendo y haciendo, desenvainó la espada, y de un brinco se puso junto al retablo, y con acelerada y nunca vista furia comenzó a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a éste, destrozando a aquél, y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de mazapán. Daba voces maese Pedro, diciendo:
-Deténgase vuesa merced, señor Don Quijote; y advierta que éstos que derriba, destroza y mata no son verdaderos moros, sino unas figurillas de pasta. Mire, ¡pecador de mí!, que me destruye, y echa a perder toda mi hacienda.
Mas no por esto dejaba de menudear Don Quijote cuchilladas, mandobles, tajos y reveses como llovidos. Finalmente,en menos de dos credos dio con todo el retablo en el suelo, hechas pedazos y desmenuzadas las jarcias y figuras; el rey Marsilio, mal herido; y el emperador Carlomagno, partida la corona y la cabeza en dos partes. Alborotóse el senado de los oyentes, huyóse el mono por los tejados de la ventana, temió el primo, acobardóse el paje, y hasta el mismo Sancho Panza tuvo pavor grandísimo, porque,como él juró después de pasada la borrasca, jamás había visto a su señor con tan desatinada cólera.
Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Alba Libros, S.L., Madrid, 1996.
El titiritero
De aldea en aldea
el viento lo lleva
siguiendo el sendero,
su patria es el mundo,
como un vagabundo va el titiritero.
Viene de muy lejos,
cruzando los viejos caminos de piedra.
Es de aquella raza que de plaza en plaza,
nos canta su pena.
¡Allez hop!
¡Titiritero, allez hop!
de feria en feria.
Siempre risueño,
canta sus sueños y sus miserias.
Vacía su alforja
de sueños que forja
en su andar tan largo.
Nos baja una estrella
que borra la huella
de un recuerdo amargo.
Canta su romanza
al son de una danza
híbrida y extraña, para que el aldeano
le llene la mano con lo poco que haya.
¡Allez hop!
¡Titiritero, allez hop!
de feria en feria.
Siempre risueño,
canta sus sueños y sus miserias.
Y al caer la noche
en el viejo coche
guardará los chismes,
y tal como vino
sigue su camino solitario y triste.
Y quizá mañana,
por esa ventana
que muestra el sendero
nos llegue su queja
mientras que se aleja
el titiritero.
Joan Manuel Serrat


1 comentarios:
Salve, Stanislas. ¡Cómo disfruto las entregas de esta gozosa tribuna!
Salúdame a Leo.
C. de la H.
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